martes, 9 de enero de 2007

Musica folklorica de Holanda


Sábado 7 de octubre del 2006

Hoy estuvimos en una casa de ancianos. Un amigo de Raoul tenía un evento allí así que nos invitó. Es un sitio de apartamentos con un centro recreacional, en el cual se presentaron el día de hoy varios eventos, como cada primer sábado del mes. Llegamos a un gran salón, donde había trago, comida y música. Nos recibieron con cerveza y un delicioso queso Gouda Holandés, adornado con los colores de la bandera nacional (rojo, blanco y azul). En la tarima, un grupo de músicos con trajes típicos de Ámsterdam, cantan música folklórica Holandesa, y la audiencia unas veces canta, otras veces baila, otras ríe con las ocurrencias del grupo y con todos esos recuerdos…
No tienes que saber la letra de la canción. El lenguaje corporal lo dice todo. Mujeres redonditas, blancas, de cachetes rosados y ojiazules, con delantal de cocina, bailando, riendo y cocinando, es un pasado en esta cultura que ya no vuelve más. Hombres románticos, tomadores, alegres y coquetos (como el pastor de la canción que quiere ser pastor protestante de día y Don Juan de noche), sólo vuelven a esta ciudad en estas canciones de antaño. Ahora es trabajar, trabajar y trabajar; igual a igual, inclusive las mujeres con más éxito que los hombres. Nada de cocinar en casa para el esposo, primero trabajar durante muchos años, quizás ni pensar en matrimonio o hijos, sólo ser exitosas como profesionales, para luego venir a una casa de ancianos, a recibir atenciones, y visitas de familiares casa semana, o cada tres meses…
Pero hoy es un día para recordar. La comida también es una buena forma de hacerlo. Sopa de alverjas con cerdo y chorizo para empezar y si siguen con la cerveza, creo que los enfermeros tendrán mucho trabajo esta noche. Pero al son de “Me quedo con Amsterdam, es mejor que París” se van emocionando y comienzan a bailar (los que pueden), y escuchamos el coro a voces y muchos ríen, y disfrutan con este hermoso grupo musical. En el descano aprovecho para tomarme fotos con los amigos de Raoul, pero no salen muy bien porque estuve tratando de buscar la opción de filmar, y desconchiflé la cámara. Me ofrecen dulces típicos de Amsterdam, figuritas de color negro con sabor a panela y anís, y más fotos, y todos muy amables y sonrientes y trato de decirles que a mi abuela le gustarán mucho las fotos porque ella tiene un grupo de danza pero a Raoul le da flojera traducir ese pedacito y se acabó el descanso.
En la otra tanda escucho una hermosa canción en acordeón (palabra que se dice casi igual en Holandés), instrumento típico en Amsterdam, y me pregunto si este músico no es más viejo que la audiencia, pero quizás no está de este lado porque su trabajo no dá para jubilación y la actividad lo mantiene saludable…
El 20% de las personas en Amsterdam son ancianos. La edad para estar en el ancianato varía dependiendo del estado de discapacidad, muchos de ellos vienen desde los 60 años. La mayoría son mujeres (casi el 85%), y yo pregunto si es porque los hombres son más saludables, y Raoul dice que no, que los hombres se mueren primero, después de haberse jubilado y regresar a casa, disputar el territorio y escuchar cantaleta! …
Es tiempo de irnos, el grupo terminó su presentación. Salimos del salón y en el pasillo, una mujer con aspecto oriental y una con aspecto africano me saludan. Les digo en inglés que soy de Colombia, y que no hablo Holandés, y entonces me dice la primera (en inglés) que ella es de Surinam, y que le llamó la atención mi emoción al escuchar las canciones. Le dije lo del grupo de danza de mi abuelita, y entonces me dijo que qué bueno, y que disfrutara mis vacaciones en Holanda…
En Holanda la gente es muy amable. En los almacenes, en los supermercados, en los cafés, en la calle, la gente te sonríe. La mayoría sabe inglés, y se interesan por otras culturas y sientes calidez en el trato. A pesar de tomar tantas fotos no se incomodan y al contrario, más de un transeúnte encuentro posando sonriente para la foto que quiero tomar del arbolito nada más, o del edificio de la esquina. Al principio cuando conoces a alguien en el saludo puedes sentir un fuerte apretón de manos (tanto de hombres como de mujeres), y siempre con la palma hacia abajo. Luego al entrar en confianza, y una que otra pelada de chapa, el saludo es con tres besos, (la excepción es entre hombres) uno a cada lado, poniendo primero la mejilla derecha. Hay que estar pendientes de no ir a poner el cachete que no es y entonces va a ser el beso en la boca, y recordar que no son ni uno ni dos…son tres!.
Alejandra